viernes, 22 de febrero de 2019

Más riesgo de jubilación temprana en adolescentes obesos y con baja forma física

Los adolescentes obesos y con una baja forma física tienen un mayor riesgo de tener en el futuro una jubilación temprana debida a una enfermedad incapacitante. Así se desprende de un estudio internacional liderado por la Universidad de Granada (UGR) y el Instituto Karolinska de Suecia, cuyos resultados se publican en Annals of Internal Medicine.
Los resultados demuestran que ambos son factores de riesgo independientes de tener una jubilación temprana debida a enfermedad crónica o severa, como enfermedades psiquiátricas, enfermedad cardiovascular, musculoesquelética o del sistema nervioso.
En el otro lado de la balanza, los adolescentes con menos riesgo de tener una jubilación temprana por estos motivos fueron aquellos en buena forma física y con normo-peso.
Francisco B. Ortega, profesor del departamento de Educación Física y Deportiva en la Facultad del Deporte de la Universidad de Granada y coautor del trabajo, afirma que “estos hallazgos tienen importantes implicaciones para la salud pública, ya que demuestran que mantener una buena condición física, especialmente capacidad aeróbica, no solo tiene un gran impacto sobre la salud, sino que además tiene un impacto social y económico, al ligarlo a las pensiones tempranas por enfermedad”.
“Esto es especialmente relevante en España, uno de los países con mayor expectativa de vida del mundo y por tanto uno de los países que afronta y afrontará el difícil reto de una población envejecida. Un reto que se verá agravado o atenuado si se tienen más o menos jubilaciones tempranas debidas a enfermedades crónicas y severas”, asegura. Ortega.
Las enfermedades psiquiátricas, a la cabeza
De entre todas las enfermedades que dieron lugar a la concesión de una jubilación temprana, las enfermedades de tipo psiquiátrico fueron las más frecuentes. Curiosamente, “uno de los hallazgos más novedosos e impactantes de este estudio, es que el riesgo de una persona con una muy baja capacidad aeróbica de tener una pensión debida a enfermedad psiquiátrica es mayor incluso que el que tendría una persona con obesidad mórbida obesidad tipo III”, señala Pontus Henriksson, primer autor de este trabajo, que se inició y desarrolló principalmente durante sus dos años de estancia posdoctoral en la Universidad de Granada, bajo la tutela del profesor Ortega.
Otro hallazgo importante fue que aquellas personas que tenían obesidad, pero mantenían un nivel de capacidad aeróbica moderado o alto tuvieron un menor riesgo de tener una enfermedad psiquiátrica conducente a una jubilación temprana que aquellas personas que tenían un peso normal, con un índice de masa corporal entre 18,5 y 24,9 kg/m2 ,pero tenían una baja capacidad aeróbica.
Estos resultados arrojan más evidencia a la hipótesis de que estar delgado "puede no ser suficiente para estar sano, un nivel de capacidad aeróbica medio-alto debe ser fomentado en todos los casos, independientemente del peso de la persona”, afirma Francisco B. Ortega.
Una de las principales limitaciones del estudio es que fue realizado solo en varones, por lo que no se puede saber si las conclusiones del estudio son directamente extrapolables a mujeres, aunque hay otro tipo de estudios que han observado que el valor predictivo de la capacidad aeróbica en la enfermedad futura es consistente en hombres y mujeres.
Es importante también destacar que tanto el nivel de condición física, como la obesidad, como otros factores de riesgo clásico (tener el colesterol alto, hipertensión, etc.) todos ellos tienen un importante componente genético, pero a pesar de ello todos estos factores son susceptibles de ser modificados con un estilo de vida más saludable, incluyendo el ejercicio físico y una apropiada nutrición.
"Por todo ello, el mensaje final que se desprende de este estudio es que ser activo para estar en buena forma física ya desde etapas tempranas como es la adolescencia, es tan importante para la salud futura (si no más) como mantener un peso saludable”, concluye el investigador de la UGR. febrero 21/2019 (agenciasinc.es)

lunes, 24 de septiembre de 2018

Cada Tres Segundos: Alguien en el mundo desarrolla demencia



¿Qué es la demencia?
La demencia es un nombre colectivo para los síndromes cerebrales progresivos que causan el deterioro en el tiempo de una variedad de funciones cerebrales diferentes, como la memoria, el pensamiento, el reconocimiento y el lenguaje, la planificación y la personalidad. La enfermedad de Alzheimer representa el 50-60 % de los casos de demencia. Otros tipos de demencia incluyen la demencia vascular, la demencia con cuerpos de Lewy y la demencia fronto-temporal.
La mayoría de los tipos de demencia tienen síntomas similares, que incluyen:
-Pérdida de memoria
-Problemas con el pensamiento, la planificación y el lenguaje
-Falta de reconocimiento de personas u objetos
-Cambios de personalidad y de humor
Cada tres segundos, alguien en el mundo desarrolla demencia. Se espera que el número de personas que viven con demencia se duplique cada 20 años, llegando a 152 millones para el año 2050. El costo global de la demencia representa más que un trillón (un millón de millones) de dólares, que ya excede el valor de mercado de las empresas más grandes del mundo, incluidas Apple y Microsoft.
La demencia ahora es ampliamente reconocida como una de las crisis de salud más significativas del siglo XXI.
En mayo de 2017, la OMS adoptó el Plan Global de Acción Sobre la Respuesta de Salud Pública a la Demencia 2017-2025. Un año después, la Asociación Mundial de Alzheimer (ADI) publicó un informe titulado Del Plan al Impacto: Progreso hacia los Objetivos del Plan Global de Acción Contra la Demencia, que detalla los desarrollos globales realizados desde la adopción de este plan, señalando que el progreso ha sido demasiado lento.
194 de los Estados Miembros de la OMS se han comprometido con siete áreas de acción: concientización sobre la demencia, reducción de riesgos, diagnóstico, cuidados y tratamiento, apoyo a los cuidadores e investigación. El plan contiene objetivos para cada área de acción que se espera que los gobiernos cumplan para 2025.
La primera área del plan describe la demencia como una prioridad de salud pública, con una meta para que el 75 % de los Estados Miembros de la OMS desarrollen o implementen un plan nacional o políticas específicas sobre la demencia. La adopción de un plan nacional es especialmente importante en países donde el apoyo o el conocimiento de la demencia son limitados.
Sin embargo, como se indicó en el informe de ADI, la magnitud del desafío es enorme y la respuesta ha sido muy lenta. Solo se ha adoptado un plan nacional desde la adopción del Plan Global de Acción de 2017, pero se necesitarían más de 15 nuevos planes nacionales cada año para alcanzar la meta de 2025.
Si se actúa en consecuencia, el Plan Global podría:
-Concientizar que la demencia no es parte del proceso de envejecimiento normal y que las personas con demencia deben tener la capacidad de vivir lo mejor posible.
-Aumentar el acceso al diagnóstico y apoyo, reducir el riesgo y mejorar la conciencia sobre demencia.
-Mejorar significativamente la investigación y la comprensión de la demencia que podría conducir  a nuevos tratamientos y, finalmente, a una cura para la enfermedad.
Cuba es un país que  envejece y por tanto el número de enfermos aumenta proporcionalmente. La población de adultos mayores representaba en el 2017 el 20,3 % del total.  En Cuba,  se estiman en aproximadamente 160 000 las  personas  que padecen  enfermedad de Alzheimer o una demencia relacionada y este número se incrementará exponencialmente hasta alcanzar la cifra de 273 000 personas en el 2030, y 421 000 en el 2050. Por lo que en los próximos 30 años la demanda de cuidados a largo plazo para personas con demencia se incrementará en 10 veces las necesidades actuales.
Estadísticas
-Cada tres segundos alguien en el mundo desarrolla demencia.
-En 2018, hay más de 50 millones de personas con demencia en el mundo, y se prevee que esta cifra llegue a 152 millones para el año 2050, si estrategias eficaces de reducción de riesgos no se implementan en todo el mundo.
-La mayoría de las personas con demencia viven en países de ingresos bajos y medios, y se espera que esta cifra se multiplique por 5 para el año 2050. Se espera que la cantidad de personas con demencia se duplique en los países de altos ingresos.
Reducción de riesgos y diagnóstico
-El diagnóstico de demencia se hace demasiado tarde. Un diagnóstico temprano es importante para garantizar que las personas que viven con demencia y sus cuida-dores puedan vivir lo mejor posible por más tiempo y puedan acceder al apoyo que necesitan.
-Tan solo una de cada diez personas con demencia en países de bajos y media-nos ingresos recibe un diagnóstico, y menos de una de cada dos personas con demencia son diagnosticadas en países de altos ingresos. Más personas que viven con demencia necesitan acceso a un médico que pueda proporcionar un diagnóstico y ayudar a planificar el apoyo necesario.
-La prevención y el diagnóstico temprano de la demencia podrían ahorrarle di-nero a los gobiernos al reducir el alto costo de las intervenciones de emergencia y de salud evitables, mejorar los cuidados y aumentar la efectividad de los servicios sociales, comunitarios y de otro tipo.
-Los gobiernos tienen la oportunidad y la responsabilidad de aumentar drástica-mente la concientización, la detección y el diagnóstico de la demencia, al cumplir los objetivos del Plan Global de Acción contra la Demencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
-El diagnóstico temprano puede cambiar la percepción de la demencia, lo que ilustra que uno puede vivir bien con la demencia si se facilita el apoyo, el respeto y el acceso a los servicios.
-Las personas que son diagnosticadas temprano también tienen una oportunidad de participar en la investigación sobre la demencia, que puede identificar nuevos tratamientos, ayudar a encontrar una cura o mejorar los cuidados.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Innovadora terapia biológica para la calvicie






Perder el cabello es un auténtico drama personal para hombres y mujeres, más aún si son jóvenes o incluso por debajo de los veinte años, que ahora parece tener una luz al final del túnel.
Desde tiempos antiguos, la cabellera fue descrita como símbolo de fuerza y virilidad, seducción y belleza. Pero sin incomodar a Sansón y Berenice, Perséfone y Medusa, la realidad es que la caída del cabello se vive como una pérdida de imagen e identidad individual.
Los investigadores del Instituto Dermopático de la Inmaculada (IDI) de Roma también tuvieron en cuenta el fuerte impacto psicológico al aplicar una innovadora terapia biológica y celular basada en la infiltración de derivados de la sangre, que obtuvo gran éxito: el nuevo crecimiento del cabello en el 80 por ciento de los pacientes tratados por alopecía androgenética.
El estudio donde se describe el tratamiento fue publicado por la revista estadounidense Dermatologic Surgery. Pone en evidencia la importancia de las plaquetas y de algunas proteínas presentes en la sangre concentradas con el uso de un hemoconcentrador proyectado y producido por una compañía italiana.
El hemoderivado, el L-PRF, es por lo tanto plasma rico en plaquetas, glóbulos blancos y fibrina.
La investigación es la más importante realizada hasta ahora por el número de pacientes. Se estudió a 168 personas (102 hombres y 66 mujeres) que perdían el cabello por alopecía androgenética y fueron seguidas por tres años.
La edad promedio para los hombres era de 28 años, y para las mujeres 36. Otro grupo de control con pacientes no sometidos a terapia fue seguido durante el mismo período por los investigadores, que verificaron en cambio un empeoramiento.
'Un posible campo de aplicación de esta técnica concierne a los pacientes que perdieron el pelo por la quimioterapia', explicó Giovanni Schiavone, primer autor del estudio y responsable de la Unidad de Medicina Regenerativa del IDI de Roma.
Participaron en la investigación también Damiano Abeni, responsable de la Unidad de Epidemiología del IDI, Francesco Ricci, de la Unidad Operativa del Melalona IDI, y el investigador y dermatólogo Andrea Paradisi.
El mecanismo prevé una toma de sangre al paciente. El plasma rico en plaquetas, glóbulos blancos y fibrina se separan del resto a través del uso del hemoconcentrador.
Luego el plasma es inyectado en la zona de la cabeza donde se produjo la caída del pelo. La terapia puede ser usada varias veces y no tiene efectos colaterales salvo cierta sensación de hinchazón o quemazón entre las 48 y las 72 horas posteriores sucesivas, y se resuelve espontáneamente.
La técnica forma parte de la medicina regenerativa, que ya desde hace años se usa para contrastar algunas enfermedades, como la artrosis de rodilla. Las mejoras, se lee en el estudio, se mostraron también en pacientes afectados por formas severas de alopecía.
En Italia el tratamiento solo está disponible en la Unidad de Medicina Regenerativa del IDI de Roma, tras una visita al dermatólogo, con un costo de 1500 euros. septiembre 2/2018 (PL)