miércoles, 7 de septiembre de 2016

Tres fármacos ya existentes muestran actividad frente al zika

Un repaso a los últimos avances y estudios científicos publicados con respecto al virus del Zika.
El avance del virus de Zika en los últimos meses, con notificaciones de casos de infección en un número creciente de países, ha impulsado una intensificación de la investigación sobre este patógeno. Del mismo modo que ocurrió recientemente con la epidemia del virus del Ébola, rara es la semana en la que no aparece un puñado de estudios en las revistas de mayor impacto.
Éstos son algunos de los últimos avances publicados:
Tratamiento
Prosigue la búsqueda de tratamientos y vacunas para contener la infección y sus consecuencias. El análisis sistemático de la eficacia de 6 000 fármacos ya existentes en mini-cerebros generados con células madre neurales ha permitido identificar varias moléculas en investigación o comercializadas para otras enfermedades con propiedades neuroprotectoras o antivirales. Se trata del compuesto PHA-690509, que ya ha mostrado actividad antiviral; emircasan, en ensayos clínicos encaminados a reducir el daño hepático causado por el virus de la hepatitis C; y niclosamida, ya empleado en humanos y en ganado para combatir infecciones parasitarias.
Los responsables de la investigación, dirigida por Hongjun Song, de la Universidad Johns Hopkins, de Baltimore, Estados Unidos, y publicada en Nature Medicine, recalcan que este método de búsqueda de fármacos supone un atajo en la búsqueda de nuevos tratamientos, pero aun así es preciso realizar estudios adicionales en modelos animales y en humanos.
Guillain-Barré
Un análisis que se acaba de publicar en The New England Journal of Medicine, cuya primera firmante es Thais Dos Santos, de la Organización Panamericana de Salud en Washington, concluye que "está claro que la infección por el virus de Zika incrementa la incidencia del síndrome de Guillain-Barré hasta un nivel entre 2 y 9,8 veces superior" al que se registra en condiciones normales. El trabajo también documenta el aumento de la carga sanitaria que ha producido este incremento de los afectados en la región analizada, Latinoamérica y el Caribe. Asimismo, los autores creen que "las notificaciones del síndrome de Guillain-Barré podrían actuar como centinelas de la enfermedad provocada por el zika y de otros trastornos neurológicos causados por este virus, como la microcefalia".
Hipoacusia
Las lesiones oculares y auditivas congénitas provocadas por la infección son avaladas por varios estudios recientes. Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han publicado una evaluación de 70 bebés menores de 10 meses nacidos en Brasil con microcefalia asociada al Zika. Las pruebas de hipoacusia neurosensorial fueron positivas en el 5,8 por ciento de estos niños, lo que ha llevado a los autores del estudio a concluir que la infección congénita por el virus de Zika debe considerarse un factor de riesgo de sordera en la edad pediátrica.
Secuencia de referencia
Un equipo internacional ha secuenciado una cepa viral que será usada como material de referencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para identificar la presencia de la infección en sangre, facilitando el diagnóstico de la enfermedad. La secuencia se ha difundido en la edición de septiembre de Genome Announcements,  una publicación de la Sociedad Americana de Microbiología. La OMS dará su visto bueno oficial en octubre, pero ya ha aprobado su empleo en la clínica.
septiembre 06/ 2016 (Diario Médico)
Información ampliada:
Uno de los compuestos identificados tiene capacidad para impedir la multiplicación del virus. Es la base de un medicamento conocido como Niclosamida (vendido como Niclocida), un remedio que ha sido usado durante 50 años en humanos para tratar infecciones de tenias y otros gusanos. Cuenta con la aprobación de la FDA (Administración para Drogas y Comida de Estados Unidos), y está en la categoría B de medicamentos, lo que indica que no produce daños en el feto, según las conclusiones obtenidas en ensayos con animales.
El otro grupo de compuestos antivirales está formado por inhibidores de una enzima (caspasa) que son capaces de impedir la replicación del virus en las células. Destaca el Emricasan, un medicamento usado actualmente en ensayos clínicos de fase II en el tratamiento contra fibrosis hepática y otras lesiones del hígado provocadas por el virus de la hepatitis C.