lunes, 24 de octubre de 2016

Ráfagas de luz para cerebros apagados

 

 

Del paciente "comatoso" al estado vegetativo, y de este al síndrome de vigilia sin respuesta y al estado de la mínima conciencia; la evolución de los términos que aluden los trastornos de la conciencia refleja muy bien los pasos, pequeños pero cada vez más frecuentes, hacia un mejor conocimiento de esta devastadora enfermedad.

Hasta la década de 1970 no se acuña el nombre de "estado vegetativo" para referirse a unos pacientes que tras una fase aguda de coma, bien con origen traumático o no, entraban en una serie de entidades clínicas que se engloban bajo el término de trastornos severos de la conciencia.

Bajo ese paraguas se encuentran el síndrome de vigilia sin respuesta, antes llamado estado vegetativo, en el que el paciente puede respirar espontáneamente, mantiene un ritmo de vigilia-sueño y presenta movimientos automáticos o reflejos, pero ha perdido la capacidad cognitiva para ser consciente de sí mismo ni de su entorno, y el estado de mínima conciencia, una alteración algo menos grave, identificada hace unos años, en la que el paciente exhibe una mínima pero claramente discernible evidencia de consciencia de sí mismo o del entorno.

En los últimos años, la investigación científica, apoyada en los avances de las herramientas de neuroimagen, ha empezado a explorar nuevas estrategias que puedan revertir esta devastadora condición. El camino es largo.

Artículo complento en:

 Diario Médico, 24/10/2016.